Biografía

GABRIEL POVEDA RICO (1912- 1990)
EL ARTISTA INFATIGABLE

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De familia de origen petrerense, nace en Sao Paulo (Brasil), el día 12 de agosto de 1912, donde años atrás habían emigrado sus padres. En 1917 se traslada junto con su familia a Lyon (Francia), coincidiendo la llegada a esta ciudad con el cruento desarrollo de la I Guerra Mundial.

 

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Gabriel, durante los años sucesivos, vive y convive con niños franceses, y en 1920 regresa a España. Reside en Petrer durante un año, hasta que su familia pasa a establecerse definitivamente en Elda, puesto que el trabajo que realizaba tenía su base en la vecina ciudad.

 

 

Asiste desde niño a las Escuelas Nacionales, sitas en lo que hoy es la Avenida de Chapí, y allí empieza a destacar entre los demás niños de su edad por su afición al dibujo. En  1926, cuando  contaba  con  catorce  años, pinta  un  cuadro  del poeta eldense «El Seráfico» (2 x 1 m), que regala a la Sociedad Cultural Casino Eldense. Este cuadro todavía se conserva en esta entidad. Se le obsequió, por realizar esta obra, con una caja de pinturas al óleo y también se le nombró socio honorario.

Unos meses después pinta un retrato de D. Emilio Castelar (2 x 1 m), cuadro que regala al Ayuntamiento  de Elda; por este trabajo la corporación municipal le abrió una cartilla de ahorro de 150 pesetas diferidas hasta su incorporación a filas.

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En el año 1929, tras haber realizado durante seis meses prácticas de dibujo y pintura en la vecina ciudad de Monóvar, con un viejo copista del  Museo del Prado, Juan Mallebrera, obtiene la preparación para poder optar al ingreso en la Academia Bellas Artes de San Jorge de Barcelona, y en el mes de mayo, con tan sólo 17 años Gabriel llega a esta ciudad.  El día 7 de septiembre ingresa en la Academia en la que estudia tres cursos, obteniendo excelentes notas. Durante este periodo,  1929-1932,  tiene que mantenerse económicamente realizando trabajos relacionados  con las Bellas Artes: dibujos litográficos, copias en los museos y restauración de obras antiguas. El trabajo es duro, pero las necesidades perentorias así lo exigen.

TITULO_UNIVERSITARIO

Titulo Universitario

En septiembre de 1932, con la intención de ampliar conocimientos y establecer contactos con nuevos ambientes artísticos, se marcha a Madrid y asiste, como alumno libre, a la Academia de San Fernando, siendo discípulo de Manuel Benedito. Éste último había nacido en Valencia y fue discípulo de Sorolla, estuvo pensionado en Roma (1899), fue académico de San Fernando (1924) , director artístico de la Real fábrica de tapices y obtendría el premio March de arte en el año 1959; combinó el realismo académico tradicional con la luminosidad y la amplitud de toque, de cepa impresionista y se distinguió como pintor de bodegones y retratista de la alta sociedad.

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En el transcurso de los años 1929 al 1935, Gabriel aprovecha las vacaciones de verano para plasmar en sus lienzos a los personajes, las calles y los paisajes de Petrer y Elda. Así, en 1932 pinta el paisaje urbano de Petrer, tomado desde el viejo cementerio, teniendo como primer plano el lugar denominado l’Algoleja.    Este cuadro fue expuesto en el Café de la República, que estaba situado enfrente de lo que más tarde sería el Café Gran Peña, y con motivo del mismo, los amantes de la cultura petrerense le rindieron un pequeño homenaje, con discursos y poesías dedicados. El acto se abrió con un discurso de su organizador, Gabriel Brotons, a quien se le recuerda por su espíritu generoso, emprendedor y entusiasta en muchos aspectos de la vida local. Le siguieron en el uso de la palabra el maestro nacional Amando Pérez y Doroteo Román. Durante el homenaje se destacó el hecho de «contemplar por  vez primera  en un lienzo,  reproducido  todo con estilizado realismo, las antiguas casas de la Plaça de Baix, con sus huertos posteriores poblados de verdes árboles; los dos campanarios de la Iglesia y su cúpula azul; las ruinas seculares del castillo moro, que en su altura soberbia resisten la acción del tiempo. Numerosos aspectos, en fin, característicos de nuestro pueblo, que en nuestra tierna infancia recibimos, como una primera impresión de luz, que a través de los ojos llegó a incrustarse fuertemente en el alma para no desprenderse jamás.  Y ha sido para nosotros un motivo de honda satisfacción, de legítimo orgullo, el saber que este cuadro se debe al pincel de un petrelense, de un paisano nuestro, porque como tal hay que considerarlo. Con este acto, celebramos el hecho y le damos nuestra felicitación».

Este acontecimiento Gabriel lo recordaba con especial cariño ya que fue un homenaje muy entrañable y emotivo.

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En 1935 realiza unos trabajos de encargo en el cine Cervantes de Elda, copia a Rubens en paneles de 10,6 x 3 m y 4 x 3 m, obra últimamente desaparecida. Este mismo año viaja a París, y allí reside durante un año, experiencia que resultó dura y positiva al mismo tiempo. De nuevo en Elda, en junio de 1936, viaja a Madrid para visitar a unos familiares, y a Zaragoza con el propósito de ver a unos amigos y entrevistarse con el gobernador civil de esta provincia, el eldense Ángel Vera Coronel. En la capital aragonesa le sorprende el inicio de la guerra y regresa de nuevo a Madrid, ante la imposibilidad de volver a Elda, puesto que las carreteras estaban tomadas militarmente.

Durante la guerra civil el pintor estuvo de telemetrista naval en un puesto de mando de la base de Cartagena.

Al terminar la contienda, y después de pasar tres meses de prisión en el castillo de Galeras, junto con altos mandos del ejército republicano, regresa a Elda. A las dos semanas fue detenido y encarcelado, siendo trasladado al reformatorio de Alicante y, tras dos años de reclusión, fue puesto en libertad.

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Gabriel, para sobrevivir durante los duros años de la posguerra se vio abocado a realizar todo tipo de trabajos (pintar puertas, ventanas, rótulos… ), mientras que en su tiempo libre siguió practicando lo que era su vida y su pasión: la pintura.

 

Acude con sus lienzos a certámenes artísticos provinciales y nacionales con bastante éxito, prueba de ello es que en los tres años que presentó su obra a las Bienales Nacionales de Pintura, fue siempre seleccionada y propuesta para medalla.

 

En el año 1950 realizó su primera exposición en solitario, en Casablanca (Marruecos). También expone en Petrer, Elda, Alicante, Barcelona, Aviñón… Viaja a Francia, Marruecos, Argelia, Brasil, Argentina y Uruguay.

En el transcurso de su devenir artístico su obra ha evolucionado, adquiriendo los máximos matices y depuración de estilo.

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Su amplísima obra está presente en muchas colecciones particulares y entidades públicas, estando incluido en los fondos del Museo de Arte Moderno de Barcelona un paisaje urbano titulado «Rayos de sol». Por su parte, la Caja de Crédito de Petrer posee una amplia y variada muestra de su pintura. También la Diputación Provincial de Alicante estudió la posibilidad de dedicar una sala del futuro Museo de Bellas Artes al pintor Gabriel Poveda.

Gabriel nos dejó cuando estaba preparando, con la ilusión que él ponía siempre en todos sus proyectos, una muestra de su obra que se celebró en la Sala de exposiciones de la Caja de Crédito de Petrer. Hasta el último momento de su vida, el artista infatigable, estuvo trabajando y matizando su producción pictórica.

Trabajando en su finca de la torreta.

Trabajando en su finca de la torreta.

El día 1 de septiembre de 1990 dejaba de existir el pintor Gabriel Poveda Rico. Desaparecía un denodado luchador, una persona que, a pulso, había conseguido un merecido renombre en el mundo del arte y un lugar preferente en el corazón de sus amigos.

Estamos seguros que su recuerdo perdurará en el corazón de todos los petrerenses ya que él nos dejó parte del suyo en su obra, plasmando con sus pinceles el ambiente de los más bellos rincones de nuestro pueblo y captando lo más profundo de la psicología de sus gentes.

Gabriel Poveda, conocido y apreciado en muchos lugares, pero sobre todo en Petrer y en Elda, tanto por sus lazos familiares, como por la amplia difusión de su obra en estas ciudades, murió días antes de que la revista Festa 90 -editada con motivo de las fiestas patronales en honor a la Virgen del Remedio-  que estuvo dedicada a él y en la que se le quiso rendir un merecido homenaje, entrase en imprenta, momento que, por otra parte, habría de coincidir con la exposición de su obra en la sala de la Caja de Crédito. Sabemos personalmente del interés y la ilusión que Gabriel tenía en ambas empresas, que no pudo llegar a ver materializadas.

Sirva este emocionado esbozo biográfico como homenaje y reconocimiento a su respetada figura.

Con su esposa y musa Renee.

Con su esposa y musa Renee.

 

DE LEIRBAG SE HA DICHO:

– Leirbag -sobrenombre artístico de Gabriel Poveda- es un poeta del pincel; todo es delicado, y frágil, suave como un viento ligero. Si persigue el reflejo de las matizaciones lumínicas, no rehuye el pintor las descripciones de las cosas y los paisajes; la luz no descompone los objetos, que continúan conservando sus líneas y estructuras … (Solidaridad Nacional).

– La realidad circundante es transpuesta por el pintor, de un modo personal e inteligente.

– Tiende a la ordenación monocroma del tono. Así, dentro de un mismo orden del color -ocres densos, grises o azules-, la gama y armonía es infinita.

– En el paisaje, aunque atento a un verismo estricto de las formologías y ambientaciones, su pintura se hace evanescente, íntimamente contenida y acallada.

– En sus bodegones, dentro de igual intencionalidad monocromática el objeto, -cristal, metal, cerámica- cristalizada dentro de un orden de geometrías de raíz cubista. Una subjetivación muy singular, de la naturaleza muerta, la de LEIRBAG …

– Un pintor recatado, intimista, que representa en forma de objetos y realidades visibles, el mundo interno y poético que le es propio.

– Autodidacta, no; surrealista, tampoco; lisa y llanamente es pintor, dominador por excelencia de un estilo inconfundible, que ha sabido, en el discurrir del tiempo, evolucionar en el arte pictórico (Paco Crespo).

– Toda la obra de Leirbag está envuelta en una gran telaraña de colores discretos y suaves, aprisionada en una red que estructura y da intimidad a sus temas. Obra sensible, posee delicada vibración, discreta elegancia, clara espiritualidad (Ángel Marsá, El Correo Catalán).

– Dentro de su peculiar concepto, cuya sensitiva vena lírica se hermana con una dicción rica en materia y en personales ritmos gráficos, el artista ha depurado su sugerente estilo, aligerándolo de aquella singular malla que envolvía sus composiciones y que ahora sólo subsiste en proporción mucho más leve y, a veces, casi imperceptible. Nada ha perdido con ello el módulo expresivo de Leirbag, cuya obra ahora expuesta aparece más equilibrada que nunca en su pulquérrimo diseño y en su delicada formulación pictórica, de un sugestivo y refinado poder evocador ( E. F. Hoja del Lunes).

– A señalar como más significativos de la penetrante sensibilidad del artista, su serie de evocaciones de Gerona, de un emotivo y suave lirismo que no atenúa, antes incrementa, la intensa valoración de las texturas y del pigmento, ordenados ambos a la consecución que logra con eficacia suma, de un expresivismo cromático tan intenso como seguramente organizado a base de tiernas y delicadas transparencias (Ángel Marsá, El Correo Catalán).

– Leirbag margina toda expresión violenta y directa, toda exaltación cromática. Hay en la pintura de Leirbag como una nota melancólica, un amor por las cosas fugaces -las luces, los reflejos, las flores- que lo identifica, con la mejor y más pura de las poesías (Solidaridad Nacional).

– Gracias a su fecunda inspiración, el artista ha logrado plasmar en los cuadros por él realizados concepciones que bien merecen ser dignas de admiración, al decir de los entendidos en la pintura.

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